¡Lo tengo en la punta de la lengua!

Seguro que alguna vez habéis experimentado la sensación de querer decir una palabra en concreto, pero no podéis recordarla. En el post de hoy os explicaremos las cosas más interesantes de esta sensación, conocida como el fenómeno de la punta de la lengua (Brown y McNeill, 1966).

Dicho fenómeno ocurre cuando se produce un bloqueo en la recuperación del recuerdo necesitado. El proceso de restablecimiento de los recuerdos es automático, dado que cierto estímulo da lugar a una respuesta automática, como cuando vamos a realizar nuestra firma, en cambio, en otras ocasiones este proceso falla no pudiendo restablecer los recuerdos de forma automática.  

Cabe destacar que este suceso es una experiencia muy frecuente y muchos investigadores han afirmado que es prácticamente universal, es decir, se da en la mayoría de los idiomas sin tener en cuenta la cultura. Un investigador observó que en 45 de 51 idiomas se utilizaba la palabra “lengua” para describir este hecho.

La raíz de este suceso está en la dificultad de recuperar información a nivel fonológico, sobre todo a medida que pasan los años. Este impedimento fonológico inhibe la posibilidad de traer a la memoria operativa el concepto que deseamos. Ante todo, las personas mayores son el grupo más afectado, dado que pierden capacidad cognitiva a medida que avanzan los años.

William James, psicólogo y filósofo americano, fue la primera persona conocida en realizar una aproximación a este concepto, acompañada de una descripción bastante acertada, James, W. 1893 “Una sensación de hueco tan intensa entre la intención de querer recordar algo y no ser capaz de hacerlo en ese preciso momento”.  

La investigación de James dio paso a la primera aproximación científica realizada por Brown y McNeill (1966), estos idearon un experimento basado en la presentación de definiciones de palabras poco frecuentes a las que los participantes daban 3 respuestas escritas:

-       Conocían la palabra.

-       No la conocían.

-       La conocían, pero no les venia a la cabeza.

En dicho experimento, participaron 140 voluntarios, divididos en 4 grupos según la edad, el nivel educativo y las puntuaciones en los test de vocabulario Weschler y Peabody. El grupo de jóvenes estaba formado por alumnos y alumnas de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago. Los grupos restantes fueron seleccionados entre diversos colectivos. Ninguno de los participantes presentaba alteraciones sensoriales, neurológicas ni psiquiátricas, ni consumían sustancias que pudieran afectar al desarrollo central. 

Respecto a los materiales, se utilizaron 100 palabras de baja frecuencia, distribuidas en la misma categoría morfosintáctica.

En cuanto al procedimiento, se aplicaron 3 tareas sobre definiciones, libre vocación de palabras y primado fonológico, integradas y presentadas en un único experimento.

Inicialmente aparecía en un pantalla la definición escrita para que la leyese el participante y diese una respuesta anteriormente presentada. Si la respuesta elegida era “la conoce, pero no le surge en ese momento” comienza una tarea de libre evocación la cual constaba en decir en voz alta y libremente el mayor número de palabras durante 30 segundos. A continuación, empezaría la tarea de primado la cual consistía en leer en voz alta 3 palabras. Finalmente, al terminar la lectura aparece de nuevo la definición que provocó el bloqueo léxico.

La duración de la prueba realizada era de 45 a 60 min.  

A raíz de lo leído con anterioridad, se han podido extraer una serie de datos relevantes.

El primero de ellos es que este acontecimiento se incrementa con los nombres propios. Se cree que es por el hecho de que un nombre propio tiene más limitada su red de conexiones con este. Normalmente se recuerda la primera letra, pero no el resto de la palabra, además de las caras, las apariencias e incluso la ropa, pero no se llega a recordar el nombre. Esto puede ser paliado gracias a las tareas de priming, ya que estas facilitan la incorporación a la memoria de la palabra. Esta ayuda es más eficiente en personas jóvenes, acentuando el fenómeno en las personas de avanzada edad.



Abrams, L., & Davis, D. K. (2016). The Tip-of-the-Tongue Phenomenon.Cognition, Language and Aging, 13.

Facal, D., Álvarez, M., Rodríguez, M. S., & Juncos-Rabadán, O. (2006). El fenómeno de la punta de la lengua en el proceso de envejecimiento. Psicothema. https://www.redalyc.org/pdf/727/72718326.pdf

Pérez, F. (2018, 17 septiembre). ¿Conoces el fenómeno de la punta de la lengua? La Mente es Maravillosa. https://lamenteesmaravillosa.com/conoces-el-fenomeno-de-la-punta-de-la-lengua/

 

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